domingo, 10 de agosto de 2025

Verano 2016 en La Trama, México 1500. Bs AS





Narración 4

Sabado 28 de Noviembre de 2015, en Santa Chicha Bar, Nuñez
con Adrián Yeste, Darwin Caballero, Graciela Errecart y Carlos Maps

Narrando

Julio 2015
Narrando en Espacio Lamultiforme. Munro
I. Allende, Serrano, Menapace y más fábulas.

Debut

Junio 2015
Espacio Lamultiforme- Munro
Narrando cuentos de Monterroso, F. Palma, Cortázar, Poncela y algunas hermosas fábulas.

LA VIDA PREMIUM

No soy premium. Nunca puedo pagar ese "poco más" que me daría acceso a tantas cosas, algunas que me importan (la mayoría no). Promocionan cursos y recursos como gratis para que al llegar a el segundo umbral te paren en la entrada pidiendote una suscripción. Y si no pagas, te quedas afuera. Viendo cómo otres la pasan bien, comen asados o pizza. No importa. Ya ni una rica mozzarella podes pagar. No sos premium. 
Pero, ojo, que premium tiene varios niveles. Plata, Oro y Platino podríamos decir. Cada nivel más caro que el anterior. Pero, querides burgueses, "pertenecer" tiene su precio. Te hace más prestigiose pero es transitorio. Casi siempre. Porque cada día suben la barra, o la vara. Como más te guste. Siempre va a haber algo a lo que ves pero no podes. Cuando estés en el jardín vas a querer la quinta, luego el valle, luego será el campo y sus colinas. Y desde la más alta cumbre, como el Himalaya, alguien te observa sonriendo, divertido por tus esfuerzos para ser más. No mejor, más. 

MARIO 3a parte Despedida

 Mario terminó el secundario dos años antes que yo y se inscribió en la facultad de agronomía de la UBA. Se mudo al departamento de su tío en Buenos Aires y nos pudimos ver más seguido. 

Ese mismo año, 1974, me cambiaron de colegio por fin. Me liberé de las monjas y fui a un colegio mixto dejando atrás a gente que me había maltratado mucho. Por fin hice nuevas amistades y me fue muy bien. 

Pero en 1975 Mario fue diagnosticado con cáncer en los ganglios y eso marcó un giro. Su familia lo llevó a Paraná a iniciar un tratamiento. Pero volvió un par de veces en busca de un milagro, creo yo. Alguien le había dicho que un cura sanador... Nada cambió y volvió a Paraná. Yo terminaba el secundario ese año. Me llegaban pocas y malas noticias a través de su tío y  en noviembre me escapé para verlo. Sabía que sería nuestro último encuentro. Ambos lo sabíamos pero no importaba. Por tres días me senté en el borde de su cama en el hospital, sosteniendo su mano y charlando con él, que por suerte estaba lúcido pero débil. 

Cuando llegó el momento de despedirme le dí el que sabía sería su último beso, cerrando así una historias pero no la memoria 

Mario murió el 17 de enero de 1976. Yo me enteré a fines de ese mes porque mi familia decidió mantenerme desinformada durante las vacaciones. Nunca se los perdonaré. 

Guardo el más tierno y dulce recuerdo de Mario, de nuestras charlas, de nuestros labios. Lo lloré y aún hoy, más de cuarenta años después lo lloro. 


MARIO 2da parte: El Beso

 

Las cartas se sucedían durante todo el año excepto cuando Mario venía a Buenos Aires de paseo con su familia y durante las vacaciones en Mar del Plata. Íbamos creciendo y liberándonos de las actividades familiares. Salíamos en el colectivo 152 para ir al encuentro de los cines y, fundamentalmente, de las librerías, mi gran debilidad. Caminábamos desde av. Santa Fe hasta av. Corrientes donde el mercado de libros era más amplio que en cualquier otro lugar. Librerías grandes, profundas con hileras que se encimaban unas sobre otras y de las cuales yo siempre salía con un libro nuevo en las manos.

Las vacaciones eran otra cosa. Playa, caminatas a la orilla del mar y salidas a la peatonal San Martín. Hubo un año, sin embargo, que fue diferente a los otros. Mi hermana, que por esa época ya había ingresado en la facultad, tenía un grupo de amigos bastante numeroso y una noche, en vez de ir a bailar, eligieron ir a la playa a hacer un fogón y guitarrear. Mario y yo nos colamos sin que se dieran cuenta siquiera. Eligieron el lugar entre los médanos de Punta Mogotes. Se armó la fogata y nos fuimos acomodando a su alrededor. Mario y yo quedamos en 2da fila ya que la fogata no era muy grande y los concurrentes eramos una banda. Me senté y Mario se puso atrás mío, me tomó suavemente de los hombros y yo apoyé mi cabeza en sus rodillas para mirar las estrellas. Mario se inclinó y con gran ternura y suavidad me dió un beso en los labios. Fue como si las barbas de una pluma me rozaran con delicadeza. No pasó de ahí. Mario irguió su espalda y quedó en silencio mirando el mar. Yo quedé pensando que Mario me había dado mi primer beso en la playa bajo las estrellas.



Sabiduría y acción indispensable

"Ningún libro de este mundo  Te aportará la dicha, Pero secretamente  Te refieren a ti mismo"  Frag. Poemas Hermann Hesse  Y, como...